Detrás del Biombo - MICRORRELATO


Había horas en las que no los veíamos por largo rato. Nos preguntábamos qué andaban haciendo pero como teníamos nuestras ocupaciones no podíamos andar buscándolos demasiado. Así pasaron jugando a las escondidas todo el invierno. 

Hasta que un día nos sorprendieron. Una de esas tardes, las primeras más cálidas de septiembre, nos pusimos a pintar el cuarto de huéspedes, y allí detrás del biombo los encontramos. Ambos, retozando, disfrutando de la mutua compañía. Donde él, con sus patas atigradas le masajeaba el lomo a ella, labradora mimosa y desfachatada. 

Ahora, que ya los hemos pillado, y que la habitación está pintada y renovada, ya no se esconden tras el biombo, sino que delante de nosotros en el comedor, en la cocina o en el living se hacen arrumacos, se distienden y nos muestran como la vida de perros y gatos no tiene nada que envidiarle a la nuestra, sino más bien todo lo contrario. 

Comentarios