Abandono Forzoso - MICRORRELATO


(Un Cuento de Fernando Javier Sauter)


En 1939, en Birkenfeld, un municipio de la Selva Negra en Alemania, el matrimonio de Otto y Frida ponen a France, su hijo de diez años, a salvo alejándolo de la casa ya que comenzaba la Segunda Guerra Mundial. 

El niño queda al cuidado de su oma, Berta, quien le prodigaba a su nieto una inmensa ternura.  La abuela era una viejecita pequeña, que vestía de gris oscuro, usaba un pañuelo en la cabeza, blusas bordadas, una chalina muy abrigada y zapatones marrones. 

Los padres de France, con inmenso dolor, se despidieron de su hijo y pretendieron irse hacia el frente de combate; Frida con su traje de enfermera y Otto con el uniforme militar. Mientras tanto, los fines de semana, Berta y su nieto oraban por el matrimonio.

El resto de los días, nieto y abuela, se abrigaban y salían al frío a juntar piñas para avivar el fuego del hogar. Más tarde, Berta horneaba pan casero y riquísimas macitas que a France le encantaban, él vestía su trajecito verde de lana sujeto con tiradores y oma siempre le ponía el sombrerito de la pluma y lo llenaba de besos. 

Un día, un vecino malicioso que los miraba a través de su ventana envidiando a oma por el amor de su nieto se llenó tanto de odio que se convirtió en delator.  Vinculado con la política, denunció inmediatamente a Berta y a su nieto con las altas autoridades. 

Tras la acusación, Berta fue confinada en Berlín en un campo de concentración cercano a aquel donde se encontraba France y ambos permanecieron separados sin saber uno del otro mucho tiempo. Pasaron y algunos años y la guerra llegó a su fin. 

France regresó a la casa de su abuela y la encontró en un total abandono.  Investigando sobre lo acontecido con Berta, el milagro del reencuentro se hizo realidad cuando la oma y su nieto adorado lograron reunirse en Berlín luego de que France averiguara el paradero de su abuela.  

El niño, ya convertido en un muchacho, comenzó a trabajar en un internado donde vivían aquellos niños que habían quedado huérfanos por la guerra. Una tarde la esperanza lo volvió a sorprender cuando las voces de su padre y su madre llegaron a sus oídos…

Y allí y en ese instante comenzó de nuevo la vida.


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