Como la flor de loto renaces
Ofreciendo el albergue de tus pétalos suaves
Y mi espíritu que te anhela, sólo allí encuentra descanso
Eres la flor que nace, súbito victoriosa
Y vuelves día la noche y sanas mi alma rota
Vences tu entorno, tu noche, tu barro
y emerges enhiesta entre efímeros hilos de plata
Te afirmas, y un día, creciendo, me dejas encandilada
Aun a merced del sol y la lluvia,
eres belleza hecha momento
y acallas nuestros lamentos brindándonos tu esplendor
Hoy eres cielo, diosa y luz; Brillo y Magnificencia Pura
Eres musa, pasión y gloria, e irreverentemente refulges
Te imploro acompáñame hoy y vuélveme tu presa eterna
Dame tu amor en un hipnótico abrazo
Y haz de mis últimas horas las más osadas y dulces

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