Tiraba duro de la carreta
sin pausa que lo desanimara
Las manos callosas y secas
llorando se le quedaban
La mirada fija en un punto
rodeada de arrugas de pena
Por el hambre sumida en su alma
y la de otros a quien no conociera
Queriendo sanar heridas
sobre la tierra de antaño
Lo vi repartiendo el pan
que ni para el solo alcanzaba
Tierra de sangre y cenizas
Tan suya, ¡nunca lo esclavizaba!
Mas bien el llanto y la pena
Que al parecer nunca cesaban
Quisiste que perdonaran
tanto dolor y condena
Golpeando puertas ajenas
del pobre aunque no juzgara
No pudiste salvar a todos
Con manos llenas soñabas
De pan, de amor y de huellas
tus pasos solos andaban
¡Qué camino has andado mi viejo!
No hay nada que me faltara
que no me hayas dejado
Con tan solo mirar tu alma

Comentarios
Publicar un comentario