El Sentenciado - RELATO BREVE


Las palabras fluían de sus manos plasmándose en ese blanco fantasmal de la pantalla que las fagocitaba a una velocidad casi vergonzosa.

Ávido de venganza estaba el personaje secundario de aquella historia. Esperaba con ansias que el verdugo cumpliera la orden e impusiera el castigo a aquel hombre despreciable. Para él, el pecado cometido por el acusado era terrible e imperdonable.

La gente sin duda ni misericordia, pedía a gritos la ejecución del criminal. Prepararon el patíbulo, colocaron la soga y aguardaron la llegada de aquél. 

Sin embargo, algo inesperado sucedió. Un hombre sentado en una silla, sintió una mano sobre su hombro derecho y sin darse vuelta habló: 
- Esperaba este momento. Si realmente eres inocente sabrás qué hacer. 

Y las manos del escritor pronto se pixelaron, luego todo su cuerpo, que en un abrir y cerrar de ojos, fue absorbido por la pálida pantalla pantalla. El sentenciado entonces tomó asiento frente a la máquina y se propuso salvar al hombre que le había dado vida. 

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