Dentro de Mí - RELATO BREVE


Aquella mañana me levanté temprano. Tenía que hacer muchas cosas. Lavar ropa, limpiar un poco, preparar la comida para la noche, buscar estudios anteriores para llevar al médico, preparar la clase para mis alumnos, en fin, variedad de tareas a realizar me esperaban. 

Había adquirido el hábito de anotar las cosas para no olvidarme y organizarme, aunque sabía que no me olvidaría de nada, era una cuasi-obsesión por el orden, eso de tener todo bajo control. Sin embargo, en el fondo todos sabemos que eso del control es una ilusión. 

Hurgando entre los papeles para la clase y los estudios médicos me encontré con que había algo que me faltaba. Lo buscaba y rebuscaba y no lo encontraba. Ustedes dirán que no hay nada extraño en que alguien pase por eso de perder algo y empezar a buscarlo, en lo absoluto, sino que es algo de lo más cotidiano. En mi caso, lo curioso de la situación es que yo no sabía qué se me había extraviado. 

Así pues, esa sensación de que algo me faltaba terminó por aclararse y definirse y me di cuenta de que yo no estaba en la pesquisa de algo perdido, sino que ese 'algo' me estaba buscando a mí. Sin éxito en este emprendimiento que comenzó entre las cosas de mi escritorio, me acerqué al armario empotrado. Cuando abrí las puertas corredizas me pareció oír un leve y apagado latido así que me dispuse a averiguar de qué se trataba. 

Me asomé e introduje mi cabeza hacia el fondo de los estantes y allí, como camuflada en esa jungla de artículos de librería, carpetas y papeles, encontré una cajita de madera labrada, de color roble claro, ¡hermosa! La tomé entre mis manos delicadamente como si fuera de lo más frágil. El sonido de palpitaciones ya no se percibía aunque ahora un brillo cálido y relajante rodeaba la ornada pieza haciéndola de lo más atrayente. 

La posé con cuidado sobre el escritorio y me resolví abrirla. La luz más brillante y bella salió de sus entrañas. No me lastimaba los ojos, me acariciaba el alma. No se oía ninguna melodía, sin embargo mi espíritu danzaba de gozo. Toda mi vida estaba dentro de aquella cajita, todos mis recuerdos, mis sueños, el amor de mis seres queridos y el mío por ellos, mis temores, esperanzas… mi alma entera habitaba allí. 

Cuando por fin una lágrima y una sonrisa emergieron al mismo tiempo de mi interior, liberándome e invadiéndome simultáneamente de alegría y emoción, comprendí que no hay listas, ni orden, ni control. Solo existen vida, energía y sentimientos, lo demás es un espejismo. 

Esta cajita es mi corazón, sus latidos no tienen tiempo ni espacio, sino que eternamente Soy, expandiéndome más allá de cualquier frontera. La luz se intensificó, la armonía también y decidí entonces meterme allí, entre la lustrosa y acogedora madera que lejos de aprisionarme me dotaba de la más invaluable libertad, para perderme y ahondarme en mis propios secretos. 

Comentarios

  1. La vida; es una realidad. En nosotros ; emociones ; actitudes ; sentimientos ; autenticidad y poder darnos cuenta ¡ de nuestra finiquitud ; y disfrutar lo bueno ; para ser " felices "; y tener en cuenta los errores ; para de ellos ; salir con mas experiencia y no cometerlos ; AL MENOS, LOS MISMOS..!. A veces el destino ; manda. Otras ; PODEMOS ELEJIR. ¡ ALGUNAS COSAS !.

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  2. Que lindo Xime .volver al interior .el camino psra avanzar es ir bien adentro de cada uno.
    Felucidaded

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