Huellas - POESÍA


Escucho risas que, como ecos de mi alma, llegan desde el patio,
ese patio de baldosas antiguas, pintadas, que tantos pasos albergan.
Repican en mi interior imitando los locos latidos de mi corazón;
siento alegría y emoción... 

Dos pequeños niños están corriendo y jugando,
son tan distintos y tan iguales, inocentes en pleno vuelo.
Ambos ríen, juegan, corren y sueñan, son espíritus libres. 

Veo también una pareja de amantes eternos, sus canas se mezclan,
sus miradas risueñas y cómplices son testigos de una vida recorrida,
sus secretos se revelan en arrugas y trascienden en anécdotas.

Paisajes, sonidos y aromas deambulan por esta magnífica ciudad, 
ciudad que nos acoge abriéndonos las puertas; nosotros tenemos las llaves.
Algunas almas despiertan de día, otras de noche, eso no importa.

Todos andamos el camino, con destinos desiguales e ilusiones nuevas,
sin embargo, cada uno se funde en el paisaje, dejando huellas perpetuas 
que serán devoradas y honradas por aquellas antiguas baldosas.

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