Sin Duplicados - MICRORRELATO


Pestañeo y la imagen se aclara. Me alejo dando pasitos hacia atrás. Una mano intenta alcanzarme; veo el color de su piel, es igual a la mía. De pronto, la extremidad queda quieta suspendida frente a mí, como detenida en el tiempo. Lo sé, está esperando que me acerque, que me entregue yo también, que me permita ser yo misma; esencia, espíritu y piel. Sin embargo, no me cuesta desnudarme ante ella, porque somos la misma persona; ella lo entiende, entonces nos descubrimos.

Estiro mi mano hacia un infinito espacial. El espejo que nos enfrenta y nos separa cae hecho añicos a mis pies. De manera indescriptible logro alcanzar a aquella otra persona, tiendo mi mano hacia adelante y, entrelazando los dedos, nos unimos al otro yo. Mi corazón late fuerte y se siente regocijado; oigo dos palpitares, únicos y perpetuos.. Una enorme felicidad me embarga y me siento liviana, etérea y más real que nunca. Se ha producido el reencuentro de mis dos mundos reflejos. 

Un calor cubre mi cuerpo de pies a cabeza y me doy cuenta de que ya no estoy duplicada, me he fundido en un solo ser. Los latidos se han unido vibrando en la misma frecuencia y la vida me muestra el camino como una alfombra desplegada ante mi. Mis huellas, entonces, se van dibujando mientras me animo a dar los primeros pasos y una estela dorada de luz cálida y brillante brota trás de mí, para invitar a quien quiera seguirme, hacia donde no existen los espejos.

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