
El arrullo del agua invade mi oído,
me colma de paz y paciencia.
Es mecerse en una hamaca de tela blanca
donde descanso a la luz de un sol suave
que calma mi sed de tinta y papel
cuando siembra en mí su cálido aliento
y llega la brisa de una selva en prosa
con el alma tersa a flor de piel, que
es canción, es buen amor, es ilusión.
Comentarios
Publicar un comentario