Vestido Nuevo - MICRORRELATO


No se vieron por muchos años. El padre no entendía al hijo, no podía comprenderlo. Sentirse mujer en el cuerpo de un hombre… Simplemente estaba mal. No se había dado cuenta de que no había que entender, que no había que imaginar, que intentar sentir lo que el otro; todo lo que había que hacer era dejar ser. 

El hijo decidió viajar para estudiar. Se formó y se recibió de profesional de la carrera que siempre había querido. Hizo amigos y formó una familia. En los últimos años, padres e hijo comenzaron a intercambiar cartas porque igualmente deseaban saber cómo estaba el otro.

Con el tiempo decidieron verse; el hijo viajaría. La madre y el padre estaban felices. El hijo llegaría en un vuelo esa mañana. Lo esperaban ansiosos, por eso una desazón los colmó cuando no lo vieron llegar. Resolvieron acercarse a una empleada de la aerolínea para consultar.

Mientras a paso presuroso se dirigían hacia ella, tropezó con ellos una mujer que lidiaba con una enorme valija a la que se le había roto una ruedita. La mujer levantó la vista para disculparse y, en el apuro, ambos le dijeron que no se preocupara. 
Ella sin embargo arrojó los brazos al cuello del hombre quien quedó atónito. Cuando éste la separó de él, pudo ver el rostro de la muchacha bañado en lágrimas, descubriendo en aquella mirada sus mismos ojos. 

Un viejo dolor abandonó los corazones de aquella familia cuando los padres abrazaron y contuvieron a la hija recién llegada, sin importar los años, sin importar nada más que el calor que los abrigaba y los latidos que sacudían sus pechos.

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