
Me he despertado sintiendo algo especial, quisiera poder contarte. No es un cosquilleo, es un aleteo, una mezcla de tiempos creo yo.
Me parece que la noche me ha traído algún obsequio, ¿pero dónde he de buscar? He mirado en todas partes sin saber qué encontrar, ni qué me espera, pero no me encuentro perdida.
No sé con seguridad en qué minuto despierto ni a qué hora me voy, sé que me falta algo y su búsqueda me emociona, ¿será que ya son recuerdos?
¿Cómo es posible eso, si todavía hoy no es mañana, si aún escucho los grillos y no se ha marchado la luna ni ha despuntado el alba?
¿Será que alguien me está soñando? ¿O soy yo quien levanta vuelo?
De forma inesperada, un espejo se hace presente. Magnífico y misterioso, rodeado de una luz tenue, me invita a descubrirlo. Con sigilo y timidez me voy acercando de a poco hasta que siento que casi somos uno.
Me adueño de sus verdades y le regalo mis pensamientos. Mi imagen se refleja y sobre mis hombros veo tus manos… ¡Eras vos quien me soñaba! Puedo saberlo ahora, en este eterno momento, donde ya no albergo dudas porque al fin veo tus ojos.
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