La mujer ha enviado sus manuscritos una vez más a varias editoriales. Esta vez, sin embargo, ha hecho algo inesperado y peligroso. En su deseo de ser una escritora de renombre, y después de varios intentos fallidos debido al rechazo de sus escritos, ha tomado una terrible decisión.
Noches atrás acude a internet y busca en sitios oscuros hechizos y conjuros para obtener fama. Se ha dicho que trabajar en sus textos día tras día no le ha reportado ningún logro, nadie la tiene en cuenta. Se culpa por no tener talento y aprieta los dientes y los ojos en clara señal de frustración y fastidio.
Se siente mediocre y subestimada. Mientras piensa, revive y rumia sus pensamientos negativos, recorre con la mirada los sitios en el listado de la pantalla del ordenador. Uno de ellos le llama la atención. En verdad es como tantos otros pero ella percibe un cierto fulgor en las letras ¿O lo imagina?
El dedo índice de su mano derecha impulsivamente presiona el botón del ratón e ingresa a una oscura página web. Fondo negro, símbolos extraños, letras rojas. Siente una especie de pulso latente en sus oídos. Se le seca la boca y se le empaña la vista. Decide recomponerse. Aclara su garganta, bebe un trago de agua y se frota los ojos.
Vuelve a leer los datos en la página. Sí, es lo que estaba buscando. Toma nota detalladamente de las indicaciones para lograr un éxito rotundo en lo que uno se proponga. Las condiciones son insólitas, impensadas y siniestras. No le importa, vale la pena. De todos modos no cree que vaya a funcionar.
Sentada en el bar, sorbe el café que ya se ha enfriado. De pronto, el agua del vaso que la observa tiembla. Algunas burbujas aparecen en el fondo pero no suben a la superficie. El celular emite un sonido de notificación. La mujer lo toma en sus manos y con ansiedad abre el icono del correo. Hay un mensaje.
El dedo índice de la mano derecha se posa con decisión en la bandeja de entrada y visualiza un correo que en el asunto dice, ‘Obra aceptada, contáctese’. Lo abre casi con desesperación. Se pasa la lengua por los labios. Otra vez la boca seca, la vista borrosa, las pulsaciones en los oídos.
El correo se despliega en la pantalla del móvil y deja ver el logotipo de la página web de hechizos y conjuros. Le parece extraño. Lee ‘Obra aceptada, Lea atentamente el adjunto con las condiciones del contrato. Haga clic para confirmar y aparecerá un calendario con fecha para coordinar la primera reunión en la editorial'. hace clic en el enlace y lo abre.
El vaso desde la mesa vecina ve como la mujer se va difuminando de a poco. Nadie, salvo él, lo nota. Ella va desapareciendo hasta convertirse en nada. El celular cae al suelo y el correo se elimina. Un polvillo flota en el aire en el lugar donde la mujer estaba sentada. El vaso sabe que ahora ella es sólo un personaje dentro de sus propias historias. Un precio muy caro por alcanzar el éxito.
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