Todo lo que Fue y Será - MICRORRELATO


- ‘Allí está todo lo que fue…’, dijo Juan señalando la urna con la mirada antes de tomarla entre sus manos.

- ‘¿Lo que fue de quién?’, preguntó el porteño, su mejor amigo.

- ‘De la vida de don Gervasio. Aunque es una manera de decir. En verdad está en muchos lados lo que él fue’.

- ‘¿Y quién era don Gervasio?’.

- ‘Don Gervasio fue quien me dio la oportunidad de ser quien soy’.

- ‘Nunca lo habías nombrado’.

- ¡Ah!, pero sí que lo hice.

- ‘Yo te conozco desde hace tantos años y nunca escuché su nombre. Contame, ¿cómo era don Gervasio?’.

- ‘Era un señor, de esos con todas las letras. Cariñoso cuando había que serlo pero muy estricto cuando de estudiar y trabajar se trataba. Me enseñó a ser honesto pero pícaro, a no dejarme pasar por arriba. Me inculcó valores como el respeto, la tolerancia, la honradez y mucho más. ‘Una sola vez en la vida lo vi llorar y fue cuando me fui a Buenos Aires para empezar la universidad’.

- ‘¿De tristeza?, Se ve que te quería mucho'.

- ‘Si, lo sé ¡y cómo!. No era una persona que te fuera a decir ‘te quiero’ con palabras, no. Era la forma en la que lo criaron, pero en esa mirada, en esas manos callosas por el trabajo que me daban una palmada fuerte, me decía todo lo que me quería. Ni un solo día me faltaron esa mirada y ese abrazo’.

- ‘Y... ¿Don Gervasio tuvo hijos? ¿Eras amigo de ellos?’.

- ‘Un solo hijo tuvo’.

- ‘¿Y fue tu amigo? Yo no creo conocerlo, che’.

- ‘Es amigo tuyo’.

- ‘¿Ah, si?’, el porteño se rascó la cabeza, descolocado.

- ‘No lloraba de tristeza cuando me fui. Lloró de emoción porque vio que había delante de él un hombre hecho y derecho que se iba a Buenos Aires para buscar su propia vida’.

- ‘¿Y siguieron en contacto? Con don Gervasio, digo’.

- ‘Una carta todas las semanas y una visita al mes que le hacía yo, viniéndome para acá. Él a Buenos Aires nunca fue. Era hombre de campo. El ruido y el apuro no le sentaban bien’. - Rió por lo bajo -.

- ‘Es lindo este pueblo. ¿Acá naciste, no?’.

- ‘Sí, es hermoso, che. La verdad que no sé con seguridad dónde me parieron’. - El amigo le puso cara de estar confundido -.

- ‘Pero acá es donde nací, sí. Acá di mis primeros pasos y acá me criaron. Y es donde voy a soltar al viento las cenizas de don Gervasio, sólo que para mí tiene otro nombre. Desde el día en que me encontró en la calle, abandonado y hambriento, y me trajo para su casa, lo llamé siempre ‘Papá’.


Comentarios