Me Acuna la Noche - MICRORRELATO

Llega la noche y me sumerjo en su magia. Me siento fascinada por la inmensidad del cielo. Las estrellas titilantes y lejanas me piden que las contemple y me dejo llevar. Me regalan una tranquilidad tan necesaria, es la calma después de la tormenta. Dejo los fantasmas del día atrás. Todos los pensamientos quisquillosos e irruptores de la paz me dejan, los despido sin culpa. 

Me preparo un baño de inmersión, mi camisón preferido, la bata, las pantuflas y mis cremas que me dejan suavecita y perfumada. Me gusta sentir el aroma que dejan escondido entre las cobijas. Las almohadas, testigos de tantos sueños me esperan ya en vigilia, le digo ‘ya vengo’. A ellas también les encanta el perfume de mis cremas. Dejo la sabana corrida y el velador prendido.

Un libro descansa sobre la mesa de luz. La luz de la luna entra por la ventana; hoy hay luna llena. Me baño, me seco y me guarezco en la bata. Una vez en mi habitación me acerco a la ventana para volver a ver las estrellas. Sé que de alguna manera están colmadas de almas. Algunas de esas almas son seres queridos que han partido y velan por nosotros. 

Esa imagen de calma en el brillo y la quietud de la noche me acompaña hasta dormirme. Las almohadas y yo suspiramos y nos quedamos dormidas. El perfume vuela entre nosotras y nos acaricia. Sueños compartidos nos visitan, ellas festejan y sonríen… y yo también. 


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