
Soy espejo que fascinado mira y se regocija
admirado de almas mudas que ahora en mí se reflejan.
¡Cuánta historia en aquellos semblantes!
Los años - ¡Cuántos años! - Han tejido sus hilos.
Hoy sus ojos chispeantes con arrugas traviesas juegan
y labios finos despuntan sonrisas aún cargadas de sueños.
No es la edad lo que se pretende importante,
sino todo lo demás que anida en sus pechos.
Soy espejo que asombrado oye sus más profundos sentires.
Quisieran ellos saber que son de importancia,
que aún se valoran sus palabras y sus sueños.
Que sus años no los acotan ni les quitan las ganas.
Tienen aún mil decires para compartir venturadas;
quieren dar, si lugar les brindan, dar si les dan cabida.
Mantengan todos las puertas abiertas siempre,
las mentes, las almas, y quieran también los días.
Soy espejo que ve mar de rostros anhelantes,
ni opacos ni rezagados; son rostros amenos, desenfadados.
Quisieran ellos cuidado sincero y abrazos sentidos,
desterrar lo fingido porque merecen franco respeto.
Que valoren sus ideas y su experiencia invaluable,
que los sepan dignos de ser escuchados y reconocidos.
Saber que los entienden como necesarios e iguales,
‘Piénsame libre, porque libre soy’, nos atañen.
Soy espejo que ilumina la dignidad que en ellos vive,
que no pasa, inadvertidos, su independencia y protagonismo.
Los sé parte de la historia que aun se está escribiendo.
No son mayores, no son antiguos, son almas vintage,
donde el ayer y el hoy eternamente se mimetizan.
Quisieran ellos que los incluyan en sus proyectos y sus ideas,
que no se dejen llevar no, por las canas ni las maneras,
perciban su autonomía. ¡Cuentan con voz y voto... y algarabía!
Soy espejo que cautivado por sus caminos, los acaricia.
No asuman que no entienden, que no saben, que no aplican.
La sociedad es cuna perenne de las huellas que la transitan.
La han sentido, son parte de ella, y ella es parte de sus días.
Estas almas son espejos inexorables de sus futuros,
quisieran ellos no les callen la boca con sus silencios.
Que algún día ustedes serán aquellos y otros harán justicia.
Almas con derecho a ser ellas mismas ¡Y a seguir honrando la vida!
¡Cuánta historia en aquellos semblantes!
Los años - ¡Cuántos años! - Han tejido sus hilos.
Hoy sus ojos chispeantes con arrugas traviesas juegan
y labios finos despuntan sonrisas aún cargadas de sueños.
No es la edad lo que se pretende importante,
sino todo lo demás que anida en sus pechos.
Soy espejo que asombrado oye sus más profundos sentires.
Quisieran ellos saber que son de importancia,
que aún se valoran sus palabras y sus sueños.
Que sus años no los acotan ni les quitan las ganas.
Tienen aún mil decires para compartir venturadas;
quieren dar, si lugar les brindan, dar si les dan cabida.
Mantengan todos las puertas abiertas siempre,
las mentes, las almas, y quieran también los días.
Soy espejo que ve mar de rostros anhelantes,
ni opacos ni rezagados; son rostros amenos, desenfadados.
Quisieran ellos cuidado sincero y abrazos sentidos,
desterrar lo fingido porque merecen franco respeto.
Que valoren sus ideas y su experiencia invaluable,
que los sepan dignos de ser escuchados y reconocidos.
Saber que los entienden como necesarios e iguales,
‘Piénsame libre, porque libre soy’, nos atañen.
Soy espejo que ilumina la dignidad que en ellos vive,
que no pasa, inadvertidos, su independencia y protagonismo.
Los sé parte de la historia que aun se está escribiendo.
No son mayores, no son antiguos, son almas vintage,
donde el ayer y el hoy eternamente se mimetizan.
Quisieran ellos que los incluyan en sus proyectos y sus ideas,
que no se dejen llevar no, por las canas ni las maneras,
perciban su autonomía. ¡Cuentan con voz y voto... y algarabía!
Soy espejo que cautivado por sus caminos, los acaricia.
No asuman que no entienden, que no saben, que no aplican.
La sociedad es cuna perenne de las huellas que la transitan.
La han sentido, son parte de ella, y ella es parte de sus días.
Estas almas son espejos inexorables de sus futuros,
quisieran ellos no les callen la boca con sus silencios.
Que algún día ustedes serán aquellos y otros harán justicia.
Almas con derecho a ser ellas mismas ¡Y a seguir honrando la vida!
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