Siempre tuve un perfil bajo. No me destacaba en nada, todo lo hacía bien pero no sobresaliente. En la escuela se burlaban de mí por mis anteojos, los aparatos de ortodoncia y hasta el peinado. Sin embargo, ellos ignoraban que los había ayudado en miles de ocasiones. No pueden saberlo, no deben... ¿No deben? No lo sé. Supongo que me cambiaría la vida... ¿Para bien o para mal? Tampoco lo sé.
Esos siempre fueron mis pensamientos y mis dudas. Hoy sin embargo siento que algo puede pasar. Siento mi corazón, en mi pecho, latir más fuerte, Hago caso omiso de los murmullos que donde quiera que voy me siguen. Los silencio y me quedo con los pensamientos que me hacen bien. Tengo una amiga que se llama Luisa, ella me parece muy atractiva pero no puedo decirle lo que siento por ella.
Reunidos todos en la feria del pueblo la primera noche de primavera, nos juntamos a festejar. Mis compañeros del secundario están allí y por supuesto, entre ellos, mi vecina Luisa. La miro de lejos y noto que ella mira de tanto en tanto el cielo. Lo busca a él, lo sé. No puedo evitar ponerme celoso, es una paradoja. Algo distrae mi mirada y veo que, a un costado de los juegos, una llama se enciende y comienza a esparcirse rápidamente.
La gente empieza a gritar y a desesperarse. Busco con la mirada algún lugar donde poder ocultarme por un momento pero no tengo tiempo de hacerlo. Veo que el fuego se acerca al lugar donde está Luisa. Entonces, sin pensarlo, sigo mi instinto y delante de todos me quito la ropa y dejo al descubierto mi traje de superhéroe. La S en mi pecho y los colores rojo y azul desaparecen fugazmente de la escena dejando una mancha borroneada que, como una estela, marca mi camino.
Todos levantan la vista al cielo. Desaparezco y vuelvo con miles de litros de agua que arrojo sobre las llamas. Las lenguas de fuego se van apagando y el peligro cesa. Luisa corre hacia mí y no puedo evitar mirarla intensamente. Ella se sonroja y al alcanzarme me estrecha en un abrazo intenso. “Sabía que vendrías a salvarnos, pero sólo ahora comprendo el extraño cosquilleo que sentía cuando estaba cerca tuyo... Clark.”.
La gente boquiabierta no hacía más que aplaudir y echar vítores.

Comentarios
Publicar un comentario